De "Perséfone", André Pieyre de Mandiargues ha escrito: "Este es un nuevo canto de
Maldoror", y Octavio Paz ha dicho de "Mirándola dormir": "En la poesía de Homero
Aridjis hay una mirada, el pulso inconfundible de aquel que tiene necesidad de decir
y que sabe que todo decir es imposible; hay la palabra plena y la conciencia de la
oquedad de la palabra; hay erotismo y también amor; hay el tiempo discontinuo de la
vida práctica racional y la continuidad del deseo y de la muerte; hay la verdad original
del poeta". Y para decir esta verdad, Homero Aridjis (Contepec, Michoacán, 1940) ha
elegido la vista como instrumento para exaltar a los demás sentidos. Semejante al
asombro de Adán, al contemplar por vez primera el cuerpo de Eva dormida, Aridjis
atisba y escudriña, custodia y acecha, vela y nos revela, así, la alquimia del deseo. El
cuerpo capturado por la cámara del ojo es también un registro de su obsesión por
fijar ese devenir de los seres: "Cómo se conoce a una persona y cómo va cambiando
a través de los instantes; cómo la tienes y cómo la pierdes, y cambia y es otra, y vuelve
a ser la misma, pero no la misma...".
Editorial: Fondo de Cultura Económica, 1992.
